Qué ver en Oporto, la ciudad de los azulejos y el buen vino

Debido a su tamaño (apenas 300.000 habitantes) y sus buenas conexiones aéreas, esta ciudad europea es ideal para una escapada de fin de semana. En Oporto podréis gozar de gran cantidad de lugares y monumentos históricos y a la vez, disfrutar de una cultura y gastronomía local en un entorno bucólico. 

Como ya hemos comentado anteriormente, sus conexiones aéreas, al menos desde Barcelona, son excepcionales, ya que existe un vuelo de ida a última hora del viernes y otro de vuelta, tambíen de última hora, el domingo; con lo cual, nos permite disponer de dos días enteros para visitar la ciudad. 

De este modo, nosotros llegamos un viernes de noviembre por la noche al aeropuerto de Porto – Francisco Sá Carneiro – alrededor de las once de la noche (aprovechando que en Oporto es una hora menos), cogimos un tren dirección centro ciudad, y en poco menos de media hora, llegamos al hotel que contratamos: El Eurostars Heroísmo, situado a 1,3 kilómetros del centro, que nos permitia alcanzar a éste en apenas 15 minutos caminando. 

Nuestra escapada portuense la dividimos en dos partes: el sábado fue el día 100% histórico, en el que pudimos recorrer el centro de la ciudad y sus principales puntos de interés. El domingo lo dedicamos a algo más relajado, pasear por uno de sus barrios y degustar la gastronomía tradicional.

Visitar el centro histórico de Oporto y encontrarse con una joya patrimonio de la humanidad

Con el paso de los siglos y debido a los hábitos cambiantes de la sociedad, las urbes europeas, han ido remodelando sus centros históricos; Oporto no ha sido una excepción. 

Sin embargo, a diferencia de otras, todavía conserva la homogeneidad y estética de un casco medieval antiguo con personalidad propia. Es por éste motivo que des del año 1.996, el centro histórico de Oporto forma parte del inventario de lugares patrimonio de la humanidad declarados por la UNESCO.

Su extensión es de un total de cincuenta hectáreas y está conformado por distintas freguesias (barrios), como la de Sé, Vitoria, São Ildefonso y São Nicolau entre otros. En él podremos encontrar gran cantidad de edificios históricos, románicos, góticos, neoclásicos o de estilo local como el Manuelino

La visita a la Capela das Almas, localizada en la freguesia de San Ildefonso, está formada por dos cuerpos, la torre y la nave. La facha exterior, remodelada el año 1929, nos da una primera impresión de los espectaculares trabajos en azulejos que podremos encontrar en toda la ciudad. Como dato curioso, hay algo más de 15.000 azulejos en total, donde se representan algunos de los pasos de la vida de Santa Catalina (adorada en la capilla inicial donde se halla la actual) y a San Francisco de Asís. 

A menos de quinientos metros en dirección oeste de la Capela das Almas nos encontramos con la Câmara Municipal do Porto, un edificio de principios de siglo XX que se terminó en 1955 y donde en su fachada se puede contemplar una serie de esculturas que nos enseñan actividades laborales típicas de la ciudad. Éste punto, es el inicio de una de las principales vías de la ciudad: la Avenida dos Aliados, amplia calle de doble sentido donde se encuentra las sedes de empresas importantes y donde podremos contemplar tanto edificios arquitectónicos modernistas como neoclásicos.  

Dos Aliados, desemboca a la Praça de Liberdade, una de las principales plazas de Oporto. En ella encontraremos el monumento a Dom Pedro IV de Portugal. Una estátua ecuestre de mediados del s. XIX,  donde sus principales atractivos son los dos bajorrelieves a pies de la estátua: el Desembarco de Mindelo y la Entrega del Corazón a la ciudad. 

Otro de los puntos que teníamos marcados en rojo en nuestro mapa, era la Estação Ferroviária de Porto-São Bento. Considerada una de las estaciones de tren más bonitas del mundo, es comprendida por un edificio de influencias francesas de principios de siglo XX; y que tiene como punto fuerte la decoración de su atrio con más de 20.000 azulejos. De la composición de éstos, salen diferentes representaciones de momentos históricos del norte de Portugal. El lugar no nos defraudó, para nosotros es una auténtica maravilla que no puedes olvidarte de visitar. 

Desde la misma plaza de la libertad, si alzamos la vista hacia la derecha, veremos una calle estrecha y empinada donde en su cima se erige el complejo arquitectónico de la Igreja dos Clérigos, compuesto por la iglesia y la torre, ambas del siglo XVIII y de estilo barroco. 

La torre 76 metros de altura, fue hasta 1910 el edificio más alto de Oporto. Por lo que su visita es obligada, ya que nos ofrecerá unas de las mejores vistas panorámica de la ciudad. Su precio es de 6€ por persona, además la entrada da acceso al museo de la hermandad, justo en la base del edificio. 

La siguiente parada, justo delante de la universidad de Oporto, nos encontramos otras dos iglesias dignas de mencionar. La primera de ellas Igreja dos Carmelitas, perteneciente a la orden de las carmelitas descalzas de estilo barroco y que fue erigida en el siglo XVII. Adyacente a ésta otro de los monumentos más importantes de la ciudad, la Igreja do Carmo, de estilo rococó y construida a mediados de siglo XVIII, del interior destacar los ornamentos de madera dorados y sus capillas laterales. Además, en su fachada lateral exterior, volvimos a ver trabajos escultóricos con azulejos, representando escenas alegóricas sobre la fundación de la orden de las carmelitas. 

En la zona oeste más cercana a la ribera derecha del río Duero, justo después del Palácio das Artes, se encuentra la Igreja de San Francisco, de principios del XIV y donde el estilo gótico es predominante, aun así, se pueden ver diferentes estilos arquitectónicos como el románico o el barroco. Su estructura interna no ha sido reformada desde 1410, lo cual la convierte en el máximo exponente de estilo gótico de Oporto. 

La visita, tiene un valor añadido que es la visita a las catacumbas y el osario que se hallan debajo de la iglesia (Precio: 4,50€ por persona). Allí podremos ver las tumbas de los diferentes monjes franciscanos que han fallecido en el largo de los siglos.  

La freguesia de Sé, situada en la parte más elevada de la ciudad, es una de las más antiguas de la ciudad, en ella se ubican varios de sus edificios más antiguos, como es el caso de la Sé do Porto. De estilo original románico, fue erigida entre los siglos XII y XIII, sin embargo debido a la gran cantidad de cambios que ha sufrido la catedral, tan solo queda un pequeño reducto de elementos de éste estilo. 

Sin embargo destacar que una de las áreas más sorprendentes y retratadas de éste edificio, son las paredes del claustro de dos plantas que se alberga en él; ya que como no podría ser de otra forma en Oporto… ¡Están decoradas con azulejos!. 

Muy cerca de la catedral, encontramos el Paço Episcopal do Porto, la antigua residencia del obispo en la ciudad. Aunque su construcción data del mismo tiempo que la catedral, tras varias remodelaciones es una obra de arquitectura civil significativa. 

La Igreja de Santo Ildefonso, situada en la Praça de Batalha, es una nave de estilo barroco y que destaca por sus vidrieras. Del exterior como varias iglesias de Oporto, a principios de siglo XX, se readecua su aspecto con la incrustación de más de once mil azulejos, con escenas de la vida de San Ildefonso.

A mediados del siglo XIX, a raíz del incremento del comercio con el sur del país, concretamente con Lisboa y en menor medida con Vila Nova de Gaia, población vecina a la ribera izquierda del río Duero. Propició un mayor tráfico en el transporte que hizo que el puente colgante que había en aquella época en la ciudad, fuese insuficiente. 

Por éste motivo en el año 1879, el gobierno de Portugal, determinó la construcción de un nuevo puente metálico, con dos plataformas. De aquí, “nació” uno de los principales emblemas de la ciudad: el Ponte Luís I. Un puente con doble plataforma donde desde la parte alta de éste, podremos divisar todo Oporto, así como de toda la ribera del Duero.

En la plataforma alta del puente, podremos ver los vestigios de la antigua Muralla Nueva o Gótica, construida en el siglo XIV a raíz de la necesidad de modificar el trazado de las murallas debido al crecimiento de la ciudad de Oporto. Las murallas también son conocidas como Fernandinas, ya que se terminaron durante el reinado de Fernando. 

Finalmente, como ya se ha mencionado, al cruzar el puente, teóricamente seguimos en el área metropolitana de Oporto, pero en la población de Vila Nova de Gaia. El cual uno de sus principales atractivos históricos, y englobados dentro del patrimonio mundial de la humanidad, es Mosteiro de la Serra do Pilar, situado en la cima de la misma Sierra que lleva el nombre. Se caracteriza por tener forma circular, muy similar a la iglesia de Santa Maria Redonda, de Roma. 

Las vistas desde este punto, al estar a una mayor altitud que des del puente, son todavía más impresionantes. Si os sobra tiempo, os recomendamos encarecidamente su visita. 

El Vino de Oporto y mucho más. A través de la gastronomía podremos conocer la ciudad y completar nuestra escapada.

Como en cualquier viaje, el sentirse como “uno más” de la ciudad o zona que visitamos, es parte intrínseca de nuestro plan, por éste motivo en mayor o menor medida, degustamos los platos típicos, probamos licores locales… Así pues, en esta escapada, la gastronomía, es aún más esencial para obtener una imagen completa de lo que es Oporto: su historia, sus habitantes y su cultura. 

El motor gastronómico y cultural de la ciudad, se centra principalmente en las tres áreas: 

La más importante de ellas es la freguesia de la Ribeira, en la parte baja de la ciudad, a orillas del río Duero. En esta área, podremos encontrar multitud de restaurantes y ambientes para degustar desde el plato típico de Oporto la francesinha hasta una degustación de pescado fresco y marisco con unas magníficas vistas a la ribera. 

La segunda, es la ribera izquierda del duero, Vila Nova de Gaia,  donde se hallan las principales industrias vinícolas productoras del Vino de Oporto. Todas estas bodegas, realizan visitas guiadas por sus bodegas así como degustaciones de sus productos. 

Nosotros visitamos las bodegas Sandeman, donde por 8€ por persona, visitamos la bodega y degustamos tres clases de vino al finalizar el tour, las bodegas son modernas y de diseño contemporáneo.

Nos gustaría hacer especial hincapié, en que si queréis visitar una bodega específica, compréis la entrada de forma anticipada, ya sea llamando por teléfono o vía internet o en el hotel nada más llegar, que seguro que os lo ofrecen. 

La tercera y última área, no menos importantes que las anteriores, es la Rua das Flores, la calle más comercial de la ciudad, llena de tiendas y locales de ocio, que conversa todo su encanto de los edificios antiguos del centro histórico. 

Además, si lo anterior no os completa como un autóctono, podemos aprovechar para ir a lugares tan cotidianos para los portuenses como el Mercado do Bolhão. Un mercado que ha cambiado dos veces de sede, pero que es uno de los más antiguos de la península ibérica. Su origen se remonta a mediados del siglo XIX. El edificio actual de estilo modernista data del año 1914. Sin embargo, con el paso del tiempo se ha ido deteriorando, y durante nuestro viaje, no pudimos contemplarlo ya que estaba en obras. 

Otro punto de interés local es el Café Majestic, un edificio modernista del 1921 y lugar de reunión de diferentes personalidades culturales y artísticas de la ciudad. Se rumorea que la escritora J.K. Rowling pasaba mucho tiempo en el café escribiendo el primer capítulo de la saga de libros Harry Potter. 

Hasta aquí nuestra experiencia por Oporto, como en cada viaje, os dejamos una pequeña lista de lugares adicionales con los que completar o profundizar en vuestro viaje.

  • Livraria Lello: conocida también como la librería Chardron o de Harry Potter, ya que ésta fue fuente de inspiración para la escritora J.K. Rowling para ambientar su saga de libros. 
  • Steak n Shake (graffiti): Entre tanto edificio histórico, una muestra de arte contemporáneo, éste gratifi hecho completamente de azulejos de colores. 
  • Casa do Infante: Situada en la zona de la Ribeira, fue construida en el 1325. Se le puso este nombre tras el nacimiento de uno de los personajes más relevantes de la era del nuevo mundo: Enrique el Navegante. 
  • Palácio da Bolsa: De estilo neoclásico, fue construido por la asociación de comerciantes de Oporto. Destaca por el patio de las naciones y el salón árabe. Aunque su precio es de 7€, si os sobra tiempo es una de las obras arquitectónicas modernistas más importante de Portugal.  
  • Igreja de Santa Clara: De origen gótico, en su interior alberga uno de los mejores forrados de tallado dorado barroco. Tanto el convento como la iglesia, están abiertos unas horas al día, así que si queréis visitarlo tened en cuenta su horario. 

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