Un paseo por los pueblos con encanto de la Anoia

En esta entrada, recorreremos la ruta de los cinco pueblos, donde a través de sus calles y rincones pintorescos, descubriremos los pueblos con encanto de la Anoia. 

Su ubicación e historia les llevan a ser considerados de los pueblos con encanto de la Anoia.

Como el mismo título nos indica, el relato histórico y su situación geográfica son importantes para contextualizar la visita.  Por lo que, en primer lugar, nos tenemos que trasladar en plena edad media. Más concretamente, a finales del siglo X y principios del XI, en plena reconquista carolingia de los territorios de la Gotia del sur.
Es en esta época, cuando aparece por primera vez documentada la población de Pujalt, como marca (frontera) del condado de Berga con el emirato de Córdoba (territorio de la península ibérica dominado por los árabes).

Una vez situados, nos centramos en la ruta, empezando por tomar la salida 532 de la autovía A-2, dirección Sant Guim de Freixenet (B-100).  
Nuestra primera parada del día será en la entidad de población de Vilamajor (BV-1001). Con un único acceso por carretera y su calle principal en forma de “L”, nos da pie a pensar que en el momento de su fundación, hubiese tenido muros alrededor de esta. Formando de este modo, una pequeña villa amurallada. Su principal atractivo es la Sant Joan de Vilamajor (s. XII). De origen románico de una sola nave y ábside semicircular; y de la cual destacan su puerta adovelada y el campanario de espadaña.

Una vez finalizada su visita. Seguimos en dirección norte por la BV-1007, donde tras una larga recta, llegaremos a uno de los pueblos con encanto de la Anoia más conocidos: l’Astor. Documentado desde mediados del siglo XII, tiene sus orígenes en una cuadra medieval que junto a una serie de casas que se cerraban entre sí, formaban una pequeña villa amurallada. 

El casco antiguo, con sus estrechas y sinuosas calles, es el principal reclamo de la población. Sin embargo, también es imprescindible la visita a la iglesia de Santa Magdalena, al otro lado de la carretera, fuera del pueblo antiguo. Esta, aunque fue renovada a principios del siglo XVI, es de origen románico, prueba de ello, es su puerta adovelada. 

Seguimos dirección Norte, hacia el siguiente punto del recorrido: la población de la Guàrdia Pilosa.
Un pequeño núcleo de origen medieval situado a 800 metros de altitud. Aunque recientemente se han hallado evidencias de que durante el neolítico, esta zona ya estuvo poblada, no es hasta mediados del siglo XI, cuando aparece por primera vez  documentada. 

Su nombre, la Guàrdia, nos proporciona una pista sobre las intenciones para su fundación; ya que debido a sus magníficas vistas sobre toda la región, era un excelente puesto de vigilancia entre la frontera cristiano musulmana. Además, unos años después, se le dio el adjetivo de pilosa, lo que podría ser descrito en la actualidad como “territorio desierto o despoblado”. Desafortunadamente, como sucede mucho en el mundo rural, a finales de los 60 fue deshabitado por completo, pero una década más tarde se inició su repoblación.

Aparte de su centro histórico, su iglesia y las lápidas medievales que se conservan en su exterior. El pueblo realiza varios actos culturales durante todo el año. Uno de los más destacados es el festival Jazz a la Palla, donde esculturas hechas con balas de paja y conciertos de Jazz al aire libre, se mezclan para llevar a cabo un evento único en los alrededores del pueblo.

Tras la visita a la Guàrdia Pilosa, nos dirigimos dirección Oeste hasta alcanzar de nuevo la carretera BV-1007. Así, podremos llegar al próximo pueblo a visitar: Pujalt, el municipio del cual pertenecen todas las entidades de población de esta ruta. 

Como hemos comentado anteriormente, Pujalt, aparece en los documentos históricos a principios del siglo XI como frontera del condado de Berga. Por lo que, uno de sus principales puntos de interés, es su casco antiguo, que aunque no esté amurallado, todavía conserva dicha esencia. Sin embargo, a diferencia de los otros pueblos de la entrada, Pujalt también estuvo presente en un momento concreto de nuestra historia contemporánea. Prueba de ello son los diferentes vestigios militares de la guerra civil española (a las afueras de la población) y su centro de interpretación del ejército popular. 

También destacable es el Observatorio de Pujalt. Un espacio de estudio e investigación meteorológica y astronómica.
Así que, tanto si sois aficionados como si no, desde Dando Vueltas, os recomendamos realizar alguna de sus experiencias, bien puede ser una visita diurna,  nocturna o incluso nocturna… ¡Con cena!.

Para concluir nuestra ruta por los pueblos con encanto de la Anoia, tocará desplazarse dirección Este por la B-102 hasta alcanzar la N-141A donde transcurridos unos kilómetros, llegaremos a Conill. Una entidad de población que como otras muchas, se fundó a raíz de la construcción de un castillo, en esta ocasión, el de Conill (s. XI). Todavía hoy se puede palpar su historia y carácter medieval paseando por cualquier calle de esta pequeña villa amurallada.
Destacar de entre sus atractivos, sus casas de piedra construidas con piedra de la zona, así como las iglesias de Sant Vicenç (la nueva en el centro, y la vieja – en ruinas – a las afueras).

Coloridos paisajes, vistas panorámicas y molinos de viento, nos completarán esta ruta por los pueblos más bonitos de la Anoia. 

Todo el recorrido transcurre por la sierra de Pujalt y el altiplano de la Segarra. Ambas localizaciones rondan entre los 650 y 750 metros de altitud. Por lo que en más de una ocasión, gozaremos de unas excelentes vistas panorámicas de 360 grados donde de entre muchos otros lugares, podremos divisar: los pirineos, Montserrat y las llanuras de poniente.

Además, gracias a su orografía, escarpada, con amplias planicies en altitud y sin árboles. Hacen que la región sea idónea para la explotación de energía eólica. Por lo que en prácticamente todo el recorrido, encontraremos algún molino de viento entre los campos verdes y amarillos que se hallan en la zona.

Para concluir esta entrada, queremos realizar una recomendación adicional. Aunque en  teoría, el siguiente municipio, no esté incluido en esta la ruta de los cinco pueblos, hicimos parada en Segur. Una entidad de población perteneciente a Veciana, donde novecientos años atrás, debido a su ubicación geográfica, se construyó el castillo de Segur. Y por extensión, su pequeña villa a su alrededor.
El pueblo en sí, no tiene tanto encanto como los otros de la ruta. Sin embargo, es un lugar repleto de historia, puesto que paseando por sus inhóspitas calles, todavía es posible ver vestigios medievales entre sus casas. 


Y con el paseo por las calles de Segur, termina nuestra experiencia visitando los pueblos con encanto de la Anoia. Tanto si estáis pensando visitarla o bien queréis más información sobre qué hacer o ver en la comarca, aquí os dejamos otra de nuestras escapadas: ¿Qué ver en la zona de la alta Anoia?

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