Islandia día 8: Península de Snæfellsnes y Kirkjufell

Nos levantamos en nuestro octavo día de ruta por Islandia y hace un tiempo bastante típico del país: niebla, nubes que avecinan alguna lluvia y, no lo olvidemos, un frío invernal. Aun así, estábamos en Islandia y nos hacía inmensa ilusión todo aquello que nos esperaba aquél día. La idea era dar la vuelta a toda la península de Snæfellsnes, muy conocida ya que en ella se concentra una muestra de casi todo lo que hay en el país: cráteres, un volcán, negras playas, acantilados…

Nuestro primer punto era la playa de Ytri Tunga, conocida por ser habitada por una colonia de focas. Después de nuestra pequeña decepción en Latrabjarg al no poder ver frailecillos, consultamos si en septiembre era posible ver focas en esta zona. La gran mayoría de webs especializadas mencionaban que la mejor época para verlas era durante los meses de junio y julio… Todo apuntaba que volveríamos a no tener suerte, pero igualmente leímos que la playa en sí vale la pena. Así que pusimos nuestra campervan rumbo a la costa, el primer punto a visitar de la península de Snæfellsnes.

La playa, tal y como leímos, es espectacular por sí misma. Es una de las pocas playas de arena blanca que encontramos en el país, y además cuenta con  grandes y negras rocas llenas de musgo verde que protagonizan la zona. Y por suerte, ¡había focas! Estuvimos paseando por la playa durante casi una hora y pudimos ver unas 6 focas nadando y tumbándose entre las rocas. No estaban muy cerca pero se podía apreciar a simple vista como sacaban sus redondas cabezas del agua cuando nadaban. Todo un espectáculo que nos hizo mucha ilusión poder presenciar. Igualmente, si estáis por la zona, la playa tiene encanto con focas o sin focas.

Continuamos nuestra vuelta por la península en busca del siguiente punto, Búðakirkja o “la iglesia negra”. ¿Por qué será que recibe este nombre?

Seguimos por la carretera que va rodeando el volcán Snæfellsjökull. La niebla aún no nos dejaba apreciar su grandeza, pero pudimos hacer parada en los siguientes puntos de interés. En primer lugar el pueblo de Arnarstapi con sus acantilados con rocas basálticas y formas imposibles, que desde 1979 se consideran reserva natural en Islandia.

En segundo lugar la iglesia de Hellnar, asombrosa por su simpleza y sus dos únicos colores que protagonizan el campo en el que se encuentra. ¡Otro lugar más para los fotógrafos!

Y en tercer lugar, los acantilados de Lóndrangar. Casi parecen un castillo en ruinas, pero no es más que la forma que ha adoptado la roca volcánica con los siglos. Además estos acantilados también se pueden ver desde una playa negra que se encuentra siguiendo la misma carretera, la playa de Djúpalónssandur.

Nuestra vuelta por la península continúa, ya llevamos casi la mitad de la zona recorrida y empieza a salir un poco el sol. Llega el momento perfecto para visitar dos cráteres. El primero, Hólahólar, es muy peculiar porque se puede acceder al centro con el mismo coche o campervan. Y el segundo, Saxhólar, mucho más alto, lo podremos subir hasta llegar a la cresta del cráter que tendremos a nuestros pies.

Interior del cráter Hólahólar

Seguramente leyendo nuestra ruta completa por Islandia ya os habréis dado cuenta de que tenemos un interés especial en los faros. Pero los de Islandia nos cautivan aún más por su color. Así que no podíamos perdernos el naranja faro de Öndverðarnes, del año 1973. Aunque está algo alejado de la carretera asfaltada (el faro se encuentra en el punto más alejado de la península hacia el mar), como no llovía e íbamos bien de tiempo, decidimos acercarnos. ¡Un paisaje magnífico!

Y después de los faros, otro punto especial que tiene Islandia son sus iglesias de madera. La Ingjaldshólskirkja se encuentra al final de una rectísima carretera que sube y es uno de los sitios más fotografiados de la zona.

Llegados al norte de esta península encontramos un pueblo pesquero, Ólafsvík, el más poblado de la zona (¡con unos 1.100 habitantes!). Paramos a poner gasolina (si viajáis a Islandia, nunca os olvidéis de reponer cada vez que podáis, porque puede que en muchos kilómetros no volváis a ver otra estación). Y además aprovechamos para ver algo diferente, la primera iglesia moderna construida en Islandia, del 1967. Algunos dicen que se parece a un barco, otros se imaginan un pez… ¡La cuestión es que está diseñada sólo a base de formas triangulares! Nada que ver con las construcciones religiosas que hemos ido viendo durante estos días.

Y llegaba el atardecer, y nos acercábamos al punto que tanto esperábamos del día. Siendo fans de la serie Juego de Tronos, teníamos que ir a uno de los escenarios de rodaje más conocidos: la montaña de Kirkjufell y su cascada, la Kirkjufellsfoss. Viniendo por la parte oeste de la isla no conseguíamos identificar la famosa y puntiaguda montaña hasta que nos encontramos en sus mismos pies. ¿Sabíais que es la montaña más fotografiada del país? Por su forma, su posición aislada del resto de montañas y la preciosa cascada que tiene a sus pies, hace que cualquiera haga una foto espectacular del lugar.

Nuestra vuelta por la península terminaba aquí. Mirando el tiempo, parecía que si nos alejábamos un poco hacia el sur tendríamos cielo despejado por la noche, es decir, más probabilidades de poder ver auroras boreales de nuevo. Así que ubicamos el cámping al que pasaríamos la noche y terminamos de hacer la ruta por carretera de ese día.

Ya casi de noche llegamos al Akranes Campsite en el pueblo de Kalmansvik. Un gran descampado para tiendas y para aparcar campervans, con un espacio cubierto para cocinar, duchas e incluso lavadoras. Dispuestos ya casi a irnos a dormir, nos pareció vislumbrar en el cielo como unas nubes verdes muy muy ténues. A simple vista no parecían auroras, con la ilusión que nos hacía volver a verlas seguramente ya nos las estábamos imaginando… Pero por si acaso decidimos sacar de nuevo trípode y cámara y hacer pruebas de fotografías con larga exposición. ¿Por qué hacíamos esto? El obturador de la cámara se configura para que esté más tiempo abierto y deje entrar más luz. Así, cualquier posible luz clara que haya en el cielo se verá mucho más. Si hubiesen sido nubes, se hubiese visto una sombra grisácea en el cielo… ¡Pero era verde! Así que allí teníamos de nuevo nuestras esperadas luces del norte.

¡No os perdáis nuestros siguientes días llegando a Reykjavík! Día 9: Akranes, Þingvellir y Reykjavík.

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