Islandia día 4: Svínafellsjökull, playa de los diamantes y Jökulsárlón

Como ya se ha comentado en este post introductorio sobre Islandia, en el sur de la isla se concentran gran cantidad de atracciones turísticas, por lo que nosotros planificamos visitarlo en dos etapas.

Así pues, en este segundo día en el sur (y el cuarto del viaje), veremos el resto de recursos que faltan por visitar. ¿Por qué menos? Principalmente por una razón de tiempo, ya que el recorrido por carretera será mayor, puesto que tenemos que cruzar toda la parte sureste de la isla hasta llegar a Egilsstaðir (313 km de carretera), donde finalizamos la etapa.

En el final del día anterior, ya anunciamos que hoy sería el día más espectacular del viaje, y aunque llovió e hizo un tiempo horrible (el peor de todo el viaje), no nos defraudó. Los paisajes y lugares que vimos eran tan espectaculares, bucólicos, únicos… Nos dejaron sin palabras aún pasando un frío infernal e ir mojados por la lluvia durante todo el trayecto del día.

Nos despertamos en la campervan muy temprano, la luz empezaba a entrar por las ventanas pero es que además, la lluvia que caía no nos dejaba dormir más… Nuestra primera parada tenía que ser la cascada Svartifoss, también conocida como “la cascada negra” que se encuentra en el mismo parque nacional de Skaftafell donde pasamos la noche. Esta caída de agua no tendría nada de especial si no fuese porque está rodeada de negras e inmensas columnas basálticas, que acaban formando una vista muy similar a la forma de un órgano de una iglesia. Para llegar desde el camping hay que realizar una caminata de 45 minutos por montaña, algo que nos fue imposible con la cantidad de agua que estaba cayendo. Así que, muy a nuestro pesar, tuvimos que cancelar ese plan pero con la ilusión de poder dedicar más tiempo al resto de puntos del día.

Volvimos a la carretera 1 unos minutos hasta que encontramos un camino y un pequeño parking a nuestra izquierda. Estamos al inicio del camino para llegar al glaciar Svínafellsjökull. Habíamos visto fotos de las lenguas que forman la zona final de este glaciar, con sus azules turquesas y sus serpenteantes formas, así que era una visita que queríamos hacer sí o sí. En un día soleado, el camino de 2,5 km se puede hacer en coche o furgoneta sin problema, pero con ese diluvio que estaba cayendo, no nos arriesgamos a entrar con el coche y decidimos hacerlo a pie.

Después de media hora larga andando bajo la lluvia (casi nieve) y el viento que soplaba en nuestra contra, llegamos hasta las lenguas glaciares. Entre la solitud del lugar y la inmensidad del hielo, nos quedamos sin palabras.  Estuvimos poquito tiempo cerca, realmente nunca hemos pasado tanto frío como allí, la lluvia había entrado incluso en nuestros zapatos y, además, la única pareja que nos encontramos en todo el camino nos anunció que había riesgo de desprendimientos. Así que tan rápido como pudimos, nos volvimos a nuestra campervan.

Nuestra siguiente parada era el pueblecito de Hof para ver su curiosa iglesia, la Hofskirkja. Ya sólo quedan, en toda Islandia, 6 iglesias de césped. Y concretamente esta fue la última de este estilo en construirse.

Después de este pequeño desvío, volvemos a la carretera principal. Después de unos kilómetros recorridos en coche, empezamos a divisar un gran puente de hierro al fondo. Nos vamos acercando pero justo antes de cruzarlo dejamos el coche en un parking a nuestra derecha. Enseguida veréis que es un lugar muy frecuentado por turistas. Seguía lloviendo, el cristal del coche casi no nos dejaba ni ver el exterior… Pero allí estaba. La desembocadura del agua de un lago al mar, la arena de la playa completamente negra y, lo más increíble, preciosos bloques de hielo repartidos por la arena y flotando en el agua. Estábamos en la mismísima playa de los diamantes. Y no os mentimos, es uno de los lugares más increíbles que hemos visto de todos nuestros viajes.

Volvemos al coche para ir al lago glaciar de donde provienen estos bloques de hielo, Jökulsárlón, justo traspasando el puente de hierro a la izquierda. Ya veréis que aún hay más gente que en el parking de la playa… Seguía diluviando, así que del lago sólo pudimos ver los icebergs más cercanos a nosotros, no el glaciar entero. Pero aún así es una visita que nunca olvidaréis. Hay turistas que eligen hacer una ruta en barco anfibio (no era el mejor día…), pero el simple hecho de ir andando y rodeando este lago lleno de turquesas bloques de agua congelada ya es toda una experiencia.

Si hacéis esta visita y os quedáis con más ganas de playas de diamantes (os aseguramos que es fácil enamorarse de este rincón islandés), justo habiendo pasado el puente de hierro y delante del parking del lago Jökulsárlón yendo hacia el mar, encontraréis otra playa de arena negra con bloques de hielo. Depende de la época del año esta puede estar más o menos llena de icebergs que la otra. Os recomendamos visitar las dos.

Los principales sitios a visitar de ese día terminaban en este lago. Pero aún nos quedaban unos 250 km de carretera 1 hasta Egilsstaðir, donde teníamos la idea de pasar la noche para poder empezar al día siguiente con tiempo.

Desde Jökulsárlón, al sur de la isla, hasta Egilsstaðir nos encontramos con tramos de carretera que nos hicieron parar para tomar fotos aunque estuviera lloviendo… Largas carreteras rectas entre desiertos de arena negra. De repente, una alta montaña de un verde islandés que parece de cuento. Serpenteantes trozos de carretera bordeando los fiordos del este. Un túnel que nos hace pensar que la carretera mejora pero luego, un trozo de la que es la carretera principal del país… ¡Sin asfaltar y con pendiente! Sólo deciros que la propia experiencia de conducir por Islandia te deja ya sin aliento.

Por suerte, después de hacer el último fiordo del este, ya salió el sol. Así que llegamos al camping de Egilsstaðir y pudimos descansar de todo el frío de ese día… Este es uno de los campings que más recomendamos. La estada costaba 1.500 ISK por persona (unos 11 euros), pudimos incluso alquilar la toma de corriente, hacer una secadora con toda la ropa empapada del día y preparar nuestra cena en una pequeña zona habilitada para cocinar.

 

Como sabéis, nuestro día fue espectacular con todo lo que vimos, pero debido al mal tiempo hubo varios puntos que tuvimos que cancelar. Os los dejamos como recomendación:

Fjallsárlón: es un lago glaciar muy similar a Jökulsárlón aunque mucho menos espectacular.

Stokksnes: es uno de los imprescindibles en un viaje a Islandia, pero sólo vale la pena si ese día hay sol… Tuvimos la mala suerte de tener mucha niebla y no vimos la puntiaguda montaña que se encuentra justo en las últimas playas del sur de Islandia.

Podéis seguir nuestra ruta y leer el próximo día en el Día 5: Dettifoss y Selfoss y alrededores de Myvatn.

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