Islandia día 10: Reykjavík

Último día de viaje, el cual lo dedicaremos íntegramente a ver las últimas atracciones turísticas que no pudimos ver el día anterior de la capital. Como se ve en el mapa del final de ruta, el día 10 visitamos aquellos puntos más al oeste de la ciudad.

Antes de seguir, comentaros que para visitar Reykjavík, no necesitaréis más de un día y medio; dos días enteros, bajo nuestro punto de vista, es dedicarle demasiado tiempo.

Debido a que teníamos que dejar el equipaje hecho y la campervan limpia, nuestra salida a ver los últimos rincones de Islandia se demoró algo más de lo habitual. Sin embargo, nos sobraba tiempo ya que no teníamos que realizar gran cantidad de kilómetros en carretera. Así pues, nos dirigimos hacia el primer punto del día: el Grótta Island Lighthouse, o más conocido como el faro de Reykjavík. El faro del año 1897 es uno de los más antiguos del país, de planta redonda y de una altura considerable, muy similar al de Akranes.

Como hemos dicho, el faro se encuentra en Grótta, una pequeña isla, que actualmente es reserva natural desde 1984. Para visitarlo, es necesario ir con el vehículo ya que está algo apartado del centro.

Acto seguido, con nuestro coche, ya que también está a las afueras de la ciudad, nos dirigimos hacia los muelles de la ciudad, donde al final de ellos encontraremos otra representación artística de arte contemporáneo que tiene la ciudad, la obra titulada Þúfa, en islandés significa “montículo muy pequeño”, pero éste no tiene nada de pequeño, mide 8 metros de alto y 26 de diámetro, donde podremos ir subiendo hasta su cima por un pequeño camino individual. En la cima encontraremos la obra artística, que es simplemente una caja típica donde los islandeses guardaban el pescado para que éste se secara. Además de poder ver la escultura, este lugar también nos ofrecerá otra visión de todo el litoral de la ciudad.

Para visitar los dos últimos atractivos del día, aparcamos nuestra campervan en una de las calles sin zona concreta, es decir, aquellas donde es gratuito aparcar. Si os acercáis al centro las zonas irán teniendo número (1, 2 y 3), siendo la primera la más cara y la última la más barata para estacionar el vehículo.

Una vez aparcados, a unos diez minutos a pie, visitamos otro de los edificios más emblemáticos de la ciudad, no es más ni menos que el Harpa, el moderno edificio donde se realizan gran parte de las actividades de ocio de la ciudad. Es un edificio muy interesante desde el punto de vista arquitectónico, con su fachada formada por hexágonos de cristal que, con los cambios de la luminosidad del día, crean efectos caleidoscópicos de lo que rodea al edificio.

Antes de ir a devolver nuestra fiel compañera de viaje, cerraremos nuestra visita a Reykjavík visitando la segunda de las catedrales que alberga la ciudad. La Basilíka Krists konungs, de rito católico, es un edificio neogótico de planta de cruz latina, con transepto y ábside. La única torre forma parte de la fachada principal y en ella se encuentra una sola puerta, con un relieve de cristo en majestad en el tímpano.

De éste modo, con mucho pesar, llegó el día en que éste maravilloso viaje se acababa. Diez días y más de 3.000 kilómetros viendo auténticos paisajes únicos y maravillas de la naturaleza que creemos que no volveremos a ver en ningún otro destino turístico.

Desde Dando Vueltas, os lo recomendamos al 100% y os instamos a contactar con nosotros, si tenéis planeado ir y os surge alguna duda que no esté explicada en éste post.  ¡Gracias por leernos! 😉

Deja un comentario