Islandia día 1: Península de Reykjanes y el círculo dorado

Tras una planificación a conciencia, decidimos iniciar nuestra vuelta a la isla, en sentido contrario a las agujas del reloj, empezando por el Sur y terminando en el Oeste. Este primer día, se centró en visitar los lugares de interés de la Península de Reykjanes y parte de los atractivos que conforman el famoso círculo dorado (Golden Circle), por la organización del viaje, la otra mitad del círculo, quedó englobada dentro del día 10 de la ruta.  

¡Bueno es saber! Aunque en Islandia sea finales de verano, las horas nocturnas no son las mismas que las que podemos tener en territorio nacional por estas fechas. Durante nuestro viaje el sol se ponía casi siempre a las diez de la noche y a partir de las cinco o cinco y media de la madrugada, ya contábamos con luz solar otra vez. Por lo que apenas había siete u ocho horas de oscuridad para poder descansar. Es algo que se tiene que tener en cuenta si se realiza el viaje o bien en campervan o en tienda de campaña, ya que puede afectar a tu descanso.

Sobre la ocho de la mañana (algo más tarde que el resto de días), nos ponemos en marcha. Antes de llegar a la primera parada del día, ya comenzamos a percatarnos de que el paisaje será totalmente distinto al que estamos acostumbrados a ver: muchos páramos, campos de lava, cero árboles…

Así pues iniciamos la ruta, con la visita al faro de Holmsberg, un faro del año 1956, de color naranja y con una altitud de 13 metros, situado en la punta de un acantilado. Idénticos a éste, podréis encontrar otros seis en la isla, todos ellos obra del arquitecto islandés Axel Sveinsson.

¿Por qué hay faros de color naranja en Islandia? Según nos contaron, anteriormente cada vez que se construía un faro nuevo se tendía a pintar su exterior de blanco; no obstante, a mediados de siglo XX y tras algún que otro accidente naval, el gobierno del país decidió a través de una ley que cada faro nuevo que se construyese tenía que ser de color naranja, con la finalidad de hacerlos más visibles para las naves marítimas.

La península de Reykjanes, es una de las zonas de Islandia donde se registra una gran actividad volcánica bajo su superficie, es por tal razón, que en septiembre de 2015 la UNESCO decidió incluir a su lista de Geoparques esta área de más de 65.000 km cuadrados, creando así el Reykjanes UNESCO Global Geopark.

En este parque/región están incluidos algunos de los puntos que nosotros visitamos durante nuestra ruta,  como nuestra segunda parada del día: el puente de Miðlína, construido el 2002, y que marca el límite entre las placas tectónicas continentales de América del Norte y la Euroasiática. Nos impactó mucho, tanto por la orografía del terreno como por el “río” de arena negra y fina que separa ambas placas.

Si realizáramos una instantánea el día que lo visitamos, y otra de aquí a veinte años, el relieve no sería el mismo, ya que ambas están en constante movimiento.  

¡Curiosidad! Cuando visitéis lugares donde haya una alta actividad geotérmica, el agua que provenga del interior de la tierra tendrá un hedor ligeramente similar al de un huevo podrido. Al principio cuesta adaptarse, pero tras un rato ya ni se percibe. Este fenómeno es debido a los sedimentos y minerales que provienen del interior de la tierra.   

Otros de los puntos indispensables de esta región es la visita a Gunnuhver, una zona de piscinas de barro, donde el agua que emerge del interior de la tierra supera los 100 grados centígrados, creando de esta forma espectaculares fumarolas de vapor.

Si tenéis la suerte de visitarla como nosotros en un día gris, esto ayudará a darle un toque fantasmagórico. ¿Fantasmagórico? ¡Sí! Según cuenta la leyenda esta área, es conocida con este nombre porque un fantasma femenino posó allí, donde día tras día causaba una gran perturbación a la gente de la región, hasta que un sacerdote le puso una trampa y cayó en ella.      

De camino a Gunnuhver, encontraremos el faro de Reykjanes, el más famoso de Islandia, aunque nosotros no lo visitamos, lo pudimos fotografiar desde el pie de la colina.

Grænavatn, o lago verde en español, es un pequeña laguna donde la gama de color verde se puede apreciar en distintas tonalidades, con un verde más intenso en su zona central y más claro hacia la orilla.   

Recordar que todavía estamos en la península de Reykjanes, ésta es altamente volcánica, por lo que otra visita obligada es el área geotermal de Seltún, con muchos puntos de barro y fumarolas, con un color singular y único, debido a los minerales depositados en la superfície.

Dejamos atrás la península de Reykjanes y nos adentramos un poco al interior de Islandia. Para iniciar nuestro recorrido por el círculo dorado. El primer punto de este recorrido, es el cráter de Kerið, el cual a diferencia de otros volcanes de la región, este tiene tan sólo 3.000 años de antigüedad, la mitad que los volcanes de su alrededor. En su interior emana un lago de agua fría de color turquesa muy singular. Se puede dar la vuelta alrededor de él e incluso se puede bajar a pie de lago.

Su propiedad es privada por lo que sus propietarios cobran una tarifa de 400 ISK (3,15€) por persona.  

El parque de Haukadalur, uno de los rincones de Islandia más visitados, es otro de los puntos del círculo dorado.

En él, podremos encontrar una área con pequeños puntos de barro y fumarolas  hasta que llegamos a las dos fuentes de agua termal más importantes que este parque alberga: Geysir y Strokkur. La primera de ellas, es la que ha dado el nombre común a esta clase de fuentes termales que existen en todo el mundo. Geysir, proviene del verbo islandés geysa, que significa emanar.

Actualmente el Geysir ya no expulsa chorros de agua de su interior en gran parte debido a los materiales, como monedas y otros artilugios, que los turistas lanzaban en su interior. Por este motivo, la estrella del rock actual, es el Strokkur, que todavía es capaz de lanzar chorros de agua hasta 8 metros de altura cada 5 – 6 minutos.

Nuestro punto final del primer día fue otro elemento perteneciente al círculo dorado y una de las atracciones turísticas más visitadas del país: Gullfoss, cascada de oro en español. Es una espectacular cascada con un caudal de 140 metros cúbicos por segundo. Llegar es sencillo, hay un parking habilitado, con baños, restaurante y tienda de souvenir.

Al igual que otros muchos atractivos turísticos de Islandia, está marcado el recorrido a seguir para que no pierdas detalle y ninguna panorámica de esta magnífica obra de la naturaleza.

Como nos sobró algo de tiempo, intentamos encontrar un camping algo más cerca del inicio de la ruta del segundo día. Por lo que hicimos unos 55 kilómetros dirección sur y nos alojamos en el Árnes campsite, el cual pagamos 1.300 ISK (10,20€) por persona por pernoctar. Un camping de perfil bajo con muy pocas instalaciones, lavabos en obras, pero que al menos la ducha de agua caliente (sin limite de tiempo) te entraba dentro del precio. Para salir del apuro no está mal del todo, pero viendo los campings de aquí en adelante, este fue el peor de todos. Desde Dando Vueltas no os lo recomendamos a no ser que estéis por la zona y necesitéis acampar sí o sí.   

¡Consejo del día! El tema de la electricidad requiere una mención especial, esto que comentamos a continuación no hemos sido capaces de encontrarlo en ningún otro blog que hable sobre viajar de camping por Islandia. En Islandia los enchufes de los baños u otros lugares son iguales que los que podemos encontrar en España. Ahora bien, si cuando estéis de camping con vuestra campervan queréis contratar electricidad, tened muy claro que ellos tan sólo os ofrecen obtener la electricidad mediante un poste con un enchufe Cetac, es decir, no puedes enchufar tu alargadera directamente a los postes eléctricos que hay en el camping. Por lo que es vital, traer de España en vuestra maleta un adaptador Cetac-Schuko, ya que allí la mayoría de campings no tienen ni para dejarlos  de forma gratuita ni para alquilarlos. Y comprarlo allí es extremadamente caro, aquí lo podéis obtener por 14€ mientras que allí su precio es el triple de caro, llegando a costar 41€.

Blue Lagoon: ¿Si o no?

¡Decisión! Como podréis leer en otros blogs, no podéis iros de Islandia sin bañaros en una piscina de agua caliente al aire libre. Nosotros comparamos precios y servicios entre las dos zonas de baño más famosas del país: el Blue Lagoon Geothermal Spa y el Myvatn Nature Baths.

Tras estudiarlo, decidimos tomar los baños en el segundo lugar, principalmente por el precio de uno y de otro. En el primero su paquete básico es de 78€ por persona (aunque también depende del horario que elijas) y el segundo es de 40€. Algo a tener en cuenta al tomar la decisión es el azul del agua (que es lo más espectacular), no obstante vimos que tenía el mismo color en ambos sitios, por lo que todavía reafirmamos más nuestra opinión.

Destacar también que en el caso del Myvatn, al estar más alejado de la capital y al ser menos conocido, está menos masificado que Blue Lagoon; ¡Ojo! pero lleno de españoles. Pero os contaremos todo sobre este lago-spa en el post del Día 5:

Si durante vuestra ruta os sobra algo de tiempo, también os recomendamos visitar:  

El Faro de Hópsnesviti: situado en la población de Grindavík es solo accesible caminando ya que en el mapa de carreteras no hay una marcada. Sin embargo, si se puede apreciar que existe un camino de grava hasta la punta. Nuestro consejo es aparcar el coche en la parte más apartada al sur del pueblo y luego caminar este par de kilómetros hasta el faro. Por el camino encontraréis restos de un barco naranja.

Bruarfoss: una cascada muy pintoresca situada a unos 4km de la carretera. No está señalizada y es bastante difícil tanto de acceder como de encontrarla.

La vía principal para acceder al pie de ella, es a través de un camino de propiedad privada, por lo que si la valla de entrada está cerrada, no nos quedará más remedio que aparcar el vehículo al lado de la carretera y caminar un total de 2h (ida y vuelta).

Podéis continuar nuestra ruta leyendo el siguiente post: Día 2: Seljalandsfoss, avión estrellado DC-3 y Sólheimajökull

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