El Congost de Mont-rebei y otros imprescindibles del Montsec

La realización de esta escapada se ha basado en una piedra angular: La sierra del Montsec, una pequeña cordillera pre pirenaica situada en las provincias de Lérida (Cataluña) y Huesca (Aragón). Un lugar algo desconocido por el turista, pero ideal para practicar variedad de actividades como senderismo, visitas culturales, actividades deportivas… Un sinfín de atractivos turísticos que harán, como ha sido nuestro caso, que paséis un fin de semana difícil de olvidar.

Empezamos la ruta por uno de los lugares más espectaculares para hacer senderismo que existen en Cataluña: el Congosto de Mont-rebei, un pequeño desfiladero natural situado entre las comarcas del Pallars Jussà y l’Alta Ribargorça. Este espectáculo de la naturaleza fue creado hace miles de años debido a la fuerza y caudal del río Noguera Ribagorçana, el cual ha ido erosionando la roca y ha creado este pequeño camino (que parece excavado, pero no lo es) en medio de la montaña. Durante el paso a través del sendero, pudimos observar las enormes paredes verticales (muy apreciadas por los escaladores) cerniéndose sobre nosotros así como  la altura que había entre nosotros y el río. 

Desde hace un par de años, en el parking de la Masieta se ha habilitado un aparcamiento con un centro de información y atención del visitante. El precio por dejar el coche durante todo el día (hasta las 19:45h) es de 5 euros. Os recomendamos hacerlo y reservarlo con antelación en la misma web, ya que está prohibido estacionar en los alrededores de la zona así como al lado justo de la carretera.  ¡si pasan los guardias forestales podrían multaros!

La ruta que hicimos nosotros va desde el parking de la Masieta hasta el pueblo aragonés de Montfalcó, y vuelta (unos 19 km aproximadamente). El recorrido en sí es fácil, no obstante hay que estar en buena forma ya que en algún tramo del camino existen pendientes pronunciadas. ¡Ojo, es una actividad no muy recomendada si tienes vértigo! El camino en su mayor parte no tiene vallas y hay que cruzar dos puentes de hierro algo emocionantes 😉

Si hasta 2013 realizar a pie el recorrido era en sí espectacular, actualmente, se le añade más emoción a la travesía en el momento que toca cruzar las pasarelas de Montfalcó: dos tramos de escaleras muy estrechas, incrustadas en la misma roca de la montaña. A medida que vas bajando hay que ir con cuidado (sobre todo si llueve ya que resbala), porque los eslabones de madera que hay colocados son pequeños, empinados y en algunas tramos algo inclinados lateralmente, los cuales te crean una sensación “extraña” en el cuerpo cuando estás en ellos.

El paso por ellas es tan estrecho que sólo se puede pasar de uno en uno, lo cual genera dependiendo del tiempo y la afluencia de turistas una aglomeración importante, la cual puede demorar el paso por estas pasarelas hasta 30 y 40 minutos (cuando en realidad tardas unos 10 minutos por cada una de ellas como máximo sin “trafico”).

Por motivos de climatología nosotros no pudimos llegar hasta Montfalcó, así que fuimos hasta el primer tramo de escaleras (lo hicimos por probar la experiencia de bajar por ellas) y dimos media vuelta hacia la Masieta. En total, con paradas para descansar y tomar fotos, realizamos la ruta en un total de 4 horas y 50 minutos. 

Aunque mucha gente empieza por Montfalcó, nosotros os recomendamos empezar por la parte Norte, desde la Masieta, ya que el paisaje desde un buen inicio es más espectacular que empezando desde el sur. De éste modo en caso de que por cualquier motivo no podemos terminar la ruta establecida y tengamos que acortarla, nos aseguramos de que por lo menos vamos a realizar el paso por el estrecho del congosto.

¡Si os animáis a hacer esta ruta, os dejamos el track para seguirla en Wikiloc!

Una vez terminamos de comer y descansar, nos dirigimos a un núcleo de población con mucha historia y encanto, situado en pleno Valle del Noguera Ribagorzana: Montañana. Es una entidad de población perteneciente a Puente de Montañana, el cual ha mantenido su patrimonio románico y medieval original. Hecho por el que en 1984 fue declarado conjunto histórico-artístico.

Para nosotros fue una de las sorpresas del viaje, no esperábamos encontrar el que ahora para nosotros es uno de los pueblos amurallados más bonitos que hemos visitado. Cada rincón que vimos, su puerta de entrada, el puente de San Miguel, la Ermita de San Juan en la zona sur del pueblo…

No obstante, lo mejor del poblado está en la parte alta, donde se encuentra todo el románico, bastante bien conservado. Como atractivo estrella la iglesia de Santa María de Baldós, una iglesia del siglo XII-XIII la cual destaca por su torre campanario y los capiteles y elementos escultóricos en la portalada. La iglesia sólo es visitable con guía, previa contratación en la oficina de turismo que se encuentra a la entrada del pueblo. 

Como dato curioso, no vimos a ningún habitante paseando por el pueblo, lo cual nos indicó que éste se encuentra bastante despoblado. Otro acontecimiento que reforzó nuestro razonamiento fue que vimos pasear por sus calles a un tipo de animal más bien nocturno y algo escurridizo, ¡un zorro rojo! ¡Fue impresionante!

Siguiendo la ruta por la vertiente occidental del Montsec, nos detenemos en la población de Viacamp, un pequeño núcleo de población de apenas 25 habitantes, y que su principal atractivo es el antiguo castillo de Vicamap, de estilo románico y erigido en el siglo XI, de los cuales hoy en día quedan los vestigios de una muralla defensiva y una torre de vigilancia. Junto al castillo encontramos la ermita de Obac, también de  estilo románico y de una sola nave. Debido al enclave donde está el castillo, podremos gozar de unas magníficas vistas de todo el valle ribagorzano.

Un hobby que tenemos, y que nos gustaría destacar para este post, es todo lo relacionado con el espacio y las estrellas. Por éste motivo cada vez que podemos, nos escapamos (más en verano que en invierno) para observar el cielo, lejos de la ciudad y de la contaminación lumínica. Y el Montsec es un lugar ideal para practicar dicho hobby, ya que tiene el certificado de Reserva Starlight promovido por la UNESCO, siendo el cielo catalán con menos contaminación lumínica que existe en la actualidad.

Sabiendo entonces lo anterior, para esta ocasión elegimos pernoctar en un alojamiento de turismo rural algo peculiar y bastante distinto a lo que estamos acostumbrados (hoteles y campings). Se trata de Terra del Congost, un recinto rural situado en la población de Castissent, en el Pallars Jussà, y el cual destaca por contar con un un tipo de alojamiento único en la zona (y creemos que en toda Cataluña): la yurta, una tienda de campaña mongol totalmente acondicionada para pernoctar con vistas a Mont-rebei. Los propietarios del alojamiento fueron encantadores, Además, aunque no se puede cocinar dentro de la yurta, realizan un servicio de cenas, 100% vegano, a un precio razonable. La experiencia fue espectacular, aunque no pudimos disfrutarla al máximo ya que las nubes que había en el cielo nos imposibilitaron gozar de un cielo estrellado. 

La mañana siguiente tras tomar un completo desayuno, nos dirigimos hacia nuestro siguiente punto de la ruta, el castillo de Mur. Durante el trayecto disfrutamos de unos paisajes bucólicos y singulares, los cuales a medida que nos íbamos adentrando en el macizo del Montsec, en su parte central, más nos dimos cuenta de lo inhóspito que es el lugar, hasta el punto que pudimos ver en medio de la carretera, justo enfrente nuestro, a rebecos y a águilas. 

Tras aproximadamente unos 40 minutos, llegamos al castillo, un importante castillo de frontera de arquitectura románica del s. XI, con formas defensivas claras, como su forma triangular con la torre de vigilancia en intramuros. El castillo pertenecía a la ya extinta población castral de Castell de Mur. En 1986 se iniciaron las obras de reconstrucción a través de una fundación bancaria, y en 1988 fue declarado Bien de Interés Cultural por el ministerio de cultura. Justo al lado del castillo se halla el monasterio de Santa Maria de Mur, un convento canónico de los monjes agustinianos, el cual fue construido el mismo s. XI por los condes del Pallars Jussà.  De este monasterio no solo destaca la arquitectura exterior, sino que también pudimos gozar de un claustro austero pero muy hermoso.

Finalmente, el último punto del día y de nuestra ruta es la parada en el embalse de Terradets, en la población de Cellers, desde allí podremos contemplar un espectacular embalse entre montañas, ideal para sacar magnificas instantáneas.

Como siempre, os dejamos algunos otros lugares de interés cercanos. Por si realizáis la misma ruta que nosotros y os sobra algo de tiempo:

  • Alsamora: otro pequeño pueblo medieval que todavía conserva su encanto. Si lo visitáis, podréis ver su torre de homenaje y el sarcófago de Alsamora.
  • Llimiana: uno de los pueblos del Montsec con más encanto, situado en la cima de un pequeño montículo, nos proporcionará unas vistas de todo el Montsec y el embalse de Tarradets.
  • Guardia de Noguera: De los tres, es el que más modificaciones arquitectónicas ha sufrido, sin embargo por sus calles todavía se pueden apreciar las antiguas puertas de entrada a la ciudad así como las casas señoriales y los escudos de armas de algunas familias.

Con esta propuesta, ya sólo queda encontrar un fin de semana para realizar esta experiencia. Algo alejado de Barcelona y el área metropolitana, pero si tenéis 2 o 3 días libres, será una mini escapadita que valdrá la pena. No olvidéis escribirnos si necesitáis cualquier información extra 😉

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