Destino Islandia: Día 0

Como ya hemos comentado en nuestra introducción, llegar a Islandia no es difícil. No obstante son contadas las compañías aéreas que ofrecen vuelos directos desde territorio nacional hacia Reykjavík. Que hayamos podido encontrar, tan sólo cuatro compañías: Vueling, WOW, Icelandair y Norwegian.

En nuestro caso, al salir desde Barcelona y por las circunstancias de las fechas elegidas, Vueling era la encargada de realizar el trayecto aquel día. El vuelo en sí, bajo nuestro punto de vista, nos salió realmente económico, en gran medida porque realizamos su compra con más de tres meses de antelación.

Comprándolos en menos de dos meses, os arriesgáis a que el billete pueda costar hasta el doble del que nosotros pagamos, llegando a valer unos 500€ por persona (ida y vuelta). Por este motivo, os animamos a que planifiquéis vuestro viaje con tiempo, ya que consideramos que es costoso y no está de más intentar encontrar ofertas con el fin de rebajar el precio final de las vacaciones.

Salimos (sin retrasos) a las 18:30 horas (UTC +2), rumbo Reykjavík, donde aterrizamos a las 21:00 horas (UTC +0), hora local. Cabe recordar que aunque el trayecto duró cuatro horas y media, se le tienen que restar dos horas por la diferencia horaria.

La primera impresión que tuvimos sobre los islandeses y su forma de entender la cultura fue viendo el moderno aeropuerto que han construido, con mucha luz y color, con unas líneas de madera muy marcadas. A pesar de que tiene un tráfico importante, sus dimensiones no son tan grandes como las de otros aeropuertos europeos con menor tránsito de pasajeros. Es por este motivo, que el horario de las tiendas de la terminal está sujeto a la llegada o salida de los vuelos.

¡Bueno es saber! Tras la eliminación del roaming en aquellos países miembros de la Unión Europea y en algunos otros países pertenecientes en el espacio Schengen, durante nuestra estancia en Islandia, pudimos disfrutar de nuestra tarifa de datos y voz sin ningún coste adicional. Lo único, que tenéis que recordar de activar la opción de itinerancia de datos en vuestros dispositivos.  

Nada más recoger la maleta que habíamos facturado, fuimos a cambiar moneda en la oficina del banco Landsbankin, situada en el aeropuerto. Pagamos una comisión al cambio del 4%, un trato justo ya que, como hemos comentado en la introducción, si dicha transacción la hubiésemos realizado en la casa de cambio de dentro del aeropuerto de El Prat, nos hubiesen cobrado un 25%.

Como podréis encontrar también en el post general, Islandia concentra todos sus vuelos internacionales en este mismo aeropuerto: el de Keflavík. Éste, se encuentra situado a unos 45 kilómetros de Reykjavík, lo cual, dependiendo de los servicios que hayáis contratado para vuestro viaje, iniciaréis vuestra aventura por la isla de un modo u otro:

  • Habéis alquilado un turismo: las principales compañías de coches tienen situada la oficina de entrega y recogida de vehículos en el mismo aeropuerto. Por este motivo, nada más llegar podréis recoger vuestro coche que os permitirá empezar el viaje por el país.
  • Habéis alquilado una campervan, 4×4 o autocaravana (NUESTRO CASO): en cualquiera de las clases de vehículo que contratéis que no sea exclusivamente un turismo, la empresa os recogerá (con una furgoneta tipo Vito) en el aeropuerto, y os trasladará hacía sus oficinas centrales para que recojáis el vehículo contratado. Este traslado, suele estar incluido en el momento de contratar vuestro transporte.
  • No hemos alquilado ningún vehículo: en este caso existen algunas compañías privadas de autobuses que realizan el trayecto desde el aeropuerto hasta el centro de Reykjavík.

Tras una espera de aproximadamente unos 20 minutos apareció nuestro taxista, el cual tras una calurosa bienvenida, nos trasladó hacia la oficina de Tripcampers.

Un inciso: ¿Por qué hacemos hincapié en que la recibida fue calurosa?

Porque, como podréis apreciar nada más bajar del avión, los islandeses no se caracterizan por ser muy “abiertos” con los turistas. Sin embargo, no todo es negativo, hay que destacar que respecto a otros destinos internacionales, en este sí que todo el mundo habla inglés perfectamente, por lo que si domináis mínimamente el idioma es fácil hacerse entender en toda la isla.   

Retomando el relato de nuestra experiencia una vez ya estamos en el cuartel general de la empresa, tras una breve explicación de la campervan y todos sus elementos, abonamos la parte pendiente de la reserva y ya podemos poner rumbo a nuestra aventura.

¡Bueno es saber! Si vuestra intención es pagar el alquiler del vehículo en efectivo, ésta y muchas otras compañías aceptan el pago en euros, dólares americanos o liras esterlinas. Otra pequeña ventaja a tener en cuenta para ahorrarnos la comisión ya que no tendremos que cambiar moneda.

¡Ahora sí! Ya en carretera con nuestra campervan, la aventura por Islandia había comenzado. Como ya era algo tarde, 23:00 hora local, nos dirigimos hacia un lugar cercano del punto inicial de la ruta prevista para el primer día.

Aparcamos nuestra campervan en el camping de la localidad de Hafnarfjörður, donde pagamos 11,70€ por persona por pernoctar. Era un alojamiento bastante correcto con baños nuevos y duchas con agua caliente incluidas en el precio.

Tras una pequeña cena express, nos fuimos a dormir, con el cielo despejado pero sin rastro de las famosas auroras boreales… ¿Las veremos durante nuestro viaje?

¡Consejo del día! Nosotros hicimos una mala previsión en cuanto a condiciones climáticas se refiere. Es verdad que habíamos contemplado que haría frío, pero no tanto como el que experimentamos. Es por esta razón, que os recomendamos que llevéis mucha ropa de abrigo y suficiente para el recambio, ya que un verano de los de Islandia es como un invierno de los de aquí.  

Seguid nuestra ruta leyendo el post Islandia día 1: Península de Reykjanes y el círculo dorado.

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