Descubriendo la Tarragona romana

La comarca del Tarragonès, no solo destaca por sus playas y sus paisajes, sino que también alberga gran cantidad de vestigios históricos. Es por este motivo, que desde hace ya un par de décadas, es un lugar de peregrinaje para aquellos apasionados de la história y la cultura.  

La ruta a través de todos los atractivos englobados dentro del Conjunto arqueológico de Tarraco, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO el año 2000,  nos mostrará la cultura romana en su máximo esplendor, así como la importancia que tuvo la ciudad de Tarraco y sus alrededores en la expansión del imperio romano hacia la península ibérica. Como podréis leer a continuación, estamos ante un conjunto arqueológico único, con multitud de vestigios arquitectónicos clásicos, muchos de ellos manteniéndose en un excelente estado de conservación. 

El primer punto de nuestra ruta está situado a unos veinte kilómetros al norte de Tarragona, concretamente en la localidad de Roda de Berà. Allí, justo en el medio de la carretera N-340, nos encontraremos con el Arc de Berà, un arco honorífico del año 15 aC, de una sola abertura, diseñado en base a ocho pilastras estriadas coronadas por capiteles corintios y construido con sillares de piedra de una cantera local. 

En cuanto a su localización, no es casualidad, ya que está situado justo encima de lo que antes era la Vía Augusta, por lo que su finalidad además de “venerar” al emperador Augusto, era territorial, ya que marcaba los límites de los territorios que dependían de la ciudad de Tarraco. 

Como toda la alta sociedad romana, la de Tarraco también sentía la necesidad de vez en cuando de alejarse unos días de la gran ciudad para desconectar de la rutina. ¿Dónde iban? Debido a la complejidad de la época en recorrer largas distancias, muy cerca de Tarraco se hallaba la pequeña y lujosa Vil·la romana dels Munts, una villa dedicada únicamente al gozo y disfrute de estas personas y la cual contaba con una gran zona termal con varias piscinas, tanto frías como calientes. 

Sin lugar a duda, la visita a este lugar fue una de las sorpresas del viaje, ya que todavía hoy podréis contemplar partes de los impresionantes mosaicos que había en el suelo o restos de las pinturas en las paredes de las distintas habitaciones. Por lo que se la considera una de las villas aristocráticas de la roma hispánica mejor conservadas.

Gran parte de “culpa” del desarrollo arquitectónico de la región es debido a que muy cerca, en el mismo territorio, se encontraban dos canteras de piedra. Una de ellas es la Pedrera del Mèdol, una cantera de piedra calcárea, situada a pie de la actual autopista de la AP-7 entre las localidades de Els Monars y Altafulla. Su visita nos dará una visión de la importancia que tuvo para construir los edificios de la ciudad de Tarraco. 

De camino a la capital, a pie de la N-340, en su paso por el mismo trazado que la Vía Augusta, nos detenemos para contemplar la Torre dels Escipions, un monumento funerario de los más importantes de la península ibérica y que está compuesto por tres sillares superpuestos rectangulares, creando así una torre. En la fachada intermedia se pueden ver figuras de Atis, divinidad oriental funeraria. 

Antes de adentrarnos en Tarragona, nos quedaba por visitar un par de lugares más, el primero de ellos, la Vil·la romana de Centcelles: un edificio que se construyó entre el s.I-II aC, y que en la actualidad está en estado ruinoso. Sin embargo, este lugar es imprescindible de visitar ya que alberga un atractivo singular: una cúpula recubierta por un mosaico. 

Recientes estudios, plantean la hipótesis de que los restos de dicha villa romana podrían ser el mausoleo del emperador Constantino, asesinado en Hispania el 350 dC. Sin embargo, tanto su finalidad como el significado de su mosaico todavía siguen siendo un misterio a día de hoy. 

Tras ver todo el conjunto arqueológico perimetral de la antigua Tarraco, nos dirigimos a ella para recorrer sus calles y identificar aquellos puntos claves los cuales todavía hoy en día son visibles y siguen existiendo. 

El primero de ellos lo encontramos en la periferia de la ciudad, el Acueducto de les Ferreres, de 217 metros de longitud y llegando a tener una altura máxima de 27 metros. Era el encargado de abastecer de agua potable a la ciudad cogiendola directamente del río Francolí. No se sabe en qué siglo fue levantado pero de todas las hipótesis, la que más destaca es que data del s.I dC . 

Es el acueducto romano más bien conservado que existe en toda Cataluña y uno de los mejores de Europa. 

En pleno centro de la actual ciudad y justo al lado de la Platja del miracle, se halla el anfiteatro de Tarraco, edificado en el s. II dC y ubicado fuera de las murallas de la ciudad, donde antes había existido un campo funerario. Su capacidad era de 15.000 espectadores y en él se podía disfrutar de las mejores luchas y espectáculos de la región. 

Entrando ya en lo que sería la ciudad en aquel periodo, visitamos la Torre del Pretori, un edificio del S. I dC, también conocido como Palacio de Augusto. Su finalidad era clara: conectar el circo (parte baja de la ciudad) con el foro provincial. En la actualidad éste es un edificio más de los que conforman el Museo de Historia de la ciudad. La visita de este espacio, nos permitirá contemplar de cerca las ruinas del Circo romano, tanto los pasillos internos como estar en lo que sería en medio de la arena. 

Además, podremos subir a lo alto de la torre, donde desde una gran terraza podremos tener unas vistas panorámicas de toda la ciudad. 

Seguimos caminando por el casco antiguo, con destino a la Plaça del Forum, una plaza situada a la parte alta de la ciudad, donde podremos contemplar los vestigios de la antigua plaza de la representación, dentro del foro provincial de la antigua Tarraco. Además,  comentar que en las plazas del Pallol y del Rei, también podréis encontrar más restos del foro provincial de la antigua ciudad romana. 

De este modo, con la visita a la plaza de la representación, ponemos punto y final a nuestra ruta por la antigua Tarraco. Creemos que es una ruta ideal para realizar un fin de semana, repleta de historia, arte y cultura. 

Y como siempre en nuestras escapadas, os dejamos una serie de lugares de interés que podéis visitar en esta ruta y que no están incluidos en nuestro texto:

  • Passeig Arquelògic: se trata de un sendero que discurre por la zona exterior  la antigua muralla romana de Tarraco, donde podremos contemplar entre otras cosas, la muralla (s.II aC), dos antiguas puertas de entrada y la escultura de Minerva, que contiene tanto la escultura asi como las inscripciones más antiguas de la roma hispánica. Su precio: 3,30€ por persona.
  • Teatre romà: Fue el primero de los tres edificios dedicados al entretenimiento, que se construyó en la ciudad de Tarragona en época de Augusto.
  • Fòrum Local: o también conocido como Fòrum de la Colonia, era el foro local de la ciudad, el recinto era el centro religioso y social de la época. 
  • Catedral de Santa Tecla: La catedral de la ciudad, y que aunque por temática no encaje con la excursión propuesta anteriormente, si estáis por la ciudad y os sobra algo de tiempo, os recomendamos su visita al 100%. Su interior así como su claustro son de un alto valor arquitectónico y artístico. Su precio: 5€ 

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