Excursión al Delta del Llobregat y al mirador de aviones

Nos levantamos un domingo cualquiera en Barcelona, sin planes, pensando en alguna excursión cerca de casa para pasar la mañana. Nos apetece algo diferente… Algo de naturaleza… Tenemos ganas de hacer fotos espectaculares… ¡Nos vamos al Delta del Llobregat!

A menos de media hora en coche desde el centro de Barcelona tenemos este poco conocido lugar, tocando a El Prat del Llobregat y al aeropuerto de Barcelona, que sorprenderá tanto a niños como mayores. Es ideal para días soleados y es todo llano, así que se puede hacer caminando sin tener que ser muy deportista. E incluso se puede hacer en bici si tenéis la manera de llevarla hasta allí. ¿Queréis saber cómo llegar desde Barcelona?

  • En transporte público: Para llegar hasta El Prat de Llobregat hay diferentes opciones: con Renfe (líneas R2N o R2S que salen desde Passeig de Gracia) o cogiendo la L1 del metro hasta Torrassa y allí coger la línea de metro L9S hasta El Prat Estació. Una vez estemos en la ciudad, para llegar a los espacios del Delta tomaremos el autobús PR3 (se toma en la misma estación de tren) y nos detendremos en el cementerio Sur – Tanatorio. Desde allí hay que andar 1 km aproximadamente para llegar a la entrada del espacio natural.
  • En coche: Aunque lo más fácil es utilizar Google Maps (en este link os dejamos la dirección exacta para que podáis ponerla en vuestro móvil), una vez llegados a El Prat simplemente deberéis ir siguiendo las indicaciones que marcan “Espais naturals del Delta”.

En nuestro caso llegamos en coche hasta el parking, situado justo al lado del aeropuerto pero en sus exteriores, y ya escuchábamos el ruido incluso con las ventanas bajadas… El ruido de un motor cada vez más cerca. Sacamos las cabezas por las ventanas y allí está. Un enorme avión Vueling Airbus A320 pasando por encima nuestro y bajando hacia la pista que teníamos a menos de 200 metros. ¡Emocionante! Ya habíamos estado una vez en este sitio pero cada vez que volvemos es diferente e igual de impresionante (o incluso más dependiendo de la frecuencia de aviones que pasen).

Este espectáculo de aviones pasándonos por encima se puede ver desde el mismo parking donde dejamos el coche, pero hay otro punto habilitado como mirador que será incluso mejor. Pero os lo contamos un poco más adelante en este mismo post 😉 Eran las 09:30 y queríamos aprovechar que aún había poca gente para acercarnos a la casa del Semàfor y así poder hacer fotos tranquilamente. De modo que cogemos la cámara, algo de agua porque parece que el sol apretará y nos dirigimos andando hasta el punto de información, a unos 800 metros de distancia, donde iniciaremos nuestra excursión por el Delta del Llobregat.

Llegamos al punto de información y nos facilitan un mapa con diferentes rutas que podremos hacer por la zona. Decidimos hacer la ruta nº 3 (tiene un total de 6 km ida y vuelta), la que nos llevará hasta el antiguo cuartel de los carabineros y a la casa (o mirador) del semáforo.

¡NOTA! El Delta tiene horario dependiendo de si estamos en verano o en invierno:

  • Entre el 1 de abril y el 31 de octubre abre de 9:00 a 19:00.
  • Entre el 1 de noviembre y el 31 de marzo el horario es de 09:00 a 17:00.

Hay una valla justo antes de empezar la ruta 3, por lo que recomiendan salir con tiempo suficiente para que no os la cierren. Además festivos como el 1 y el 6 de enero estará cerrado, igual que el 25 y 26 de diciembre.

¡Empezamos la excursión! No tiene pérdida, este espacio natural está perfectamente señalizado con indicaciones de cómo llegar a cada punto de interés según el recorrido elegido, y además de indicaciones de qué podemos irnos encontrando: tipos de árboles o plantas, animales que podemos ver en alguna época del año concreta… La zona es totalmente llana hagáis la ruta que hagáis (tened en cuenta que estamos a un paso de la misma playa y no se encuentra ninguna montaña por la zona). Nuestro camino, totalmente recto, sigue en paralelo un canal de agua (canal de la Bunyola) que nos pasea entre cañas y campos y nos va acercando cada vez más a la playa.

Llegamos a uno de los primeros puntos de interés, el mirador de Cal Tet. Es una simple pared de madera con algunos agujeros para que espiemos a los animales que pueda haber en la laguna de Cal Tet. En nuestro caso, sólo vimos dos o tres caballos, pero en otras estaciones del año también se pueden llegar a observar todo tipo de patos.

La torre de la Bunyola es nuestra segunda parada. Es un simple mirador, una plataforma de madera enorme. Subimos por sus escaleras y podemos apreciar el mar, la impecable arena de la playa de Ca l’Arana (inaccesible, así que aquí el motivo de que esté impecable ;)), la desembocadura del río Llobregat y, a nuestra derecha y a lo lejos, dos edificios medio abandonados que nos llaman la atención y que serán nuestras siguientes paradas de la excursión.

Seguimos el camino, esta vez ya no continuamos recto porque ya sólo hay mar, sino que pasamos por encima del canal por un pequeño puente y seguimos la ruta unos metros hasta encontrarnos con el primer edificio: el antiguo cuartel de los carabineros. Habíamos escuchado hablar del lugar, e incluso habíamos visto algunas fotos, pero el edificio supera las expectativas. ¡Es enorme! Fue un edificio construido alrededor del 1840, utilizado por el Cuerpo de Carabineros Reales para vigilar la costa y evitar posibles contrabandos de tabaco en la zona. Os aconsejamos dedicarle un buen rato para perderos entre sus habitaciones e ir leyendo su historia en las placas informativas.

Y ya sólo nos queda un punto de interés más a visitar, pero el que más ilusión nos hacía después de ver cientos de fotos en Instagram, el Semàfor. Este edificio se construyó en 1887 para regular el tráfico marítimo y para avisar al castillo de Montjuïc, mediante semáforos y un telégrafo de banderas, de posibles naufragios o accidentes en el mar. Os quedaréis enamorados de esta construcción nada más verla gracias a la peculiar pasarela que os acerca a su entrada. ¿Y sabíais que además se puede entrar? No sólo eso, sino que podemos pasar al otro lado de la casa donde encontramos otro caminito de madera que nos sorprende con unas vistas a primera línea de mar.

El recorrido de la ruta 3 no es circular, así que llegados a la casa del semáforo hay que dar la vuelta para volver. En total, con paradas para hacer fotos, estuvimos 3 horas. Una vez llegados al parking de nuevo, vimos que íbamos muy bien de tiempo (las 11:30) así que decidimos acercarnos al famoso mirador de aviones de el Aeropuerto de El Prat que os hemos comentado en la introducción. Está a X metros del parking, en la dirección contraria al Delta, no tiene pérdida. Desde 2007 se ha habilitado la zona como mirador, y han colocado unos bancos de piedra para poder sentarse cómodamente mirando al cielo. ¡Todo listo para que simplemente te dejes enamorar por el espectáculo de los aviones!

Si os quedáis con ganas de más espectáculo de aviones, hay otro mirador justo al otro lado del aeropuerto. Desde el anterior punto pudimos ver el aterrizaje, y desde este otro se puede ver el despegue. Es mucho menos impresionante, ya que estaremos más lejos del aeropuerto y no nos pasarán por encima, pero si sois aficionados a la aviación también deberíais acercaros. Allí se reúnen los fotógrafos especializados en aviones. Podréis escuchar sus conversaciones: “ahora despega el 2985, sale por la pista el 1466 porque es de un peso superior así que necesita más pista para despegar…”. Si os sobra tiempo, no está de más acercarse y además estaréis casi tocando a la playa.

¿Nuestras recomendaciones para esta excursión?

  • ¡A madrugar! Si buscáis la foto perfecta, os tendréis que asegurar de ser los primeros a llegar a la casa del Semáforo. Leímos que el parque abre a las 09:00 así que preferíamos levantarnos temprano para evitar encontrarnos mucha gente. ¡Objetivo cumplido! Durante nuestro recorrido de vuelta, a las 11:00 aproximadamente, empezaban a llegar grupos de gente y nos hubiese sido imposible visitar los dos edificios nosotros solos.
  • Prismáticos: en según qué época del año podemos ver algunos animales como gorriones, garcillas, cigüeñuelas… y quizá están algo alejados. Puede ser curioso acercarse a algunas de las casetas que hay para observar aves y utilizar los prismáticos. Aunque en nuestro caso, en febrero, pudimos ver sólo caballos.
  • Cámara: aunque con el móvil os puede ser suficiente, pero os aseguramos que la excursión del día se merece llevarse la cámara.
  • Repelente: estaréis al lado de una laguna así que en primavera y verano la presencia de mosquitos está asegurada.

¡Si os animáis a hacer esta ruta, os dejamos el track para seguirla en Wikiloc!

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